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Gusto y calidad

In vino veritas

Los cierres de aluminio son, literalmente, un "sello de calidad": evitan que una bebida sensible como el vino se oxide demasiado rápido, prolongando así su vida en perfecto estado.

Los cierres de aluminio consiguen un aislamiento altamente eficaz sin afectar al sabor ni al olor del producto. Todos los materiales utilizados en los cierres de aluminio son perfectamente neutrales desde el punto de vista organoléptico, lo que ayuda a conservar los sabores del vino y evitar su contaminación.

El cierre de aluminio garantiza la ausencia de tricloroanisol-2,4,6 (TCA), la causa principal de la enfermedad del corcho, lo que conlleva una reducción significativa de la contaminación del vino. El vino tapado con corcho que contiene TCA exhala un olor desagradable característico. Por este motivo se echa a perder entre un 2 y un 5% de todo el vino producido en el mundo cada año, dañado por las sustancias de descomposición producidas por cierres hechos de materiales tradicionales.

Con un cierre de aluminio, por el contrario, el aroma especial del vino emerge sólo cuando entra en contacto con el aire a medida que se vierte en el vaso o la jarra, y no antes de salir de la botella. Un simple giro del tapón de aluminio y el vino aflora en todo su estado natural. La integridad del cierre en el supermercado o bodega también garantiza que no ha sido manipulado antes de la compra.

Los cierres de aluminio, con un revestimiento especialmente desarrollado para el vino, proporcionan un sellado óptimo, evitando cualquier fuga y garantizando también el paulatino envejecimiento del vino, lo que elimina la oxidación prematura. Hasta su último destino, la decantación en la copa, el vino envasado en botellas cerradas con tapones de aluminio ofrece el más alto grado de protección posible sin que se vea en absoluto afectada su degustación. ¡Salud!

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